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mi experiencia con dos perros

por admin el 06-07-2008

Querida Karen: Tu historia me recalento a tal punto que tuve que ir al baño a masturbarme con el bidet. Repito que mis experiencias con canes fueron hace mucho tiempo, cuando era joven, despues, tuve muchas experiencias con hombres, y tuve suerte porque conocí de todo: Pijas chicas, grandes, largas, cortas, negras, coloradas, etc. y conocí hombres que cogian muy bien y hombres que no. Pero no importa, los disfrute a todos, debo haber tenido un promedio en todos estos años de un polvo cada dos dias. Y me senti plena y feliz. Aunque confieso que cojer con un perro tiene sus ventajas: No se cansan nunca de cojer y nunca dicen que no. No tenes que soportar que te cuenten la historia de su vida despues de cojer. No te humillan porque jamas te desprecian. No hablan, asi que no pueden contar nada de nada. Son fieles. No son celosos. Y lo mejor: ¡cojen hermosamente hasta hacerte aullar!. Tu relato me dio ganas de probar otra vez con un animal. Tengo ganas de probar la pija de un burro. Si alguien lo hizo, le pido que por favor me escriba Pido por favor me manden fotos.



Mi nombre es Mónica, y vivo en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, tengo 40 años, y cuando era mas joven era confundida con Moria Casan. Ahora conservo lo mio tambien.

La semana pasada estaba boludeando por la red cuando dí sin querer con su página, y un poco por curiosidad y otro poco por calentura, se me dio por abrirla. Confieso que en un primer momento solamente me limité a bajar los relatos y guardarlos en el disco duro.

Pero ayer, despues de 15 dias los imprimí, y en la soledad de mi casa me puse a leerlos. No estaban mis hijos, que habian ido a visitar al padre, ni mi nueva pareja, que se fue a jugar al futbol (y que por cierto me tiene bastante descuidada).

Cual no fue mi sorpresa, al darme cuenta que existía mucha gente que gusta de esta práctica, pues yo pensaba que era una anormal por haber tenido una experiencia de esas caracteristicas durante mi temprana juventud, y que por primera vez me animo a contar despues de 20 años.

Cuando yo tenia 20 años trabajaba como empleada en un local mayorista sobre la panamericana, no era un local muy grande, pero su terreno lindaba con otras dos calles sobre las cuales mi patron habia puesto un alambrado olimpico.

En ese negocio trabajaban nada mas que tres empleados mas y yo. Mi patron era joven, tendria en esa epoca unos 35 años, y, como dije antes, era confundida muy a menudo con Moria Casan, no me costo mucho conseguir el empleo y ganarme la confianza plena de mi jefe (que era bastante pesado y baboso), el creia que porque una vez le tiré la goma tenia derecho a disponer de mi vida. Pero yo solo queria trabajar. Y creo que lo hacia bien.

Resulta ser que una semana, cerca de fin de año estabamos todos tapados de laburo porque habia que hacer el balance, y sobre todo yo porque era la única empleada administrativa, asi que los tiempos no daban, y para colmo el viernes no fui a trabajar porque tenia a mi madre enferma. Asi que arregle con mi jefe para ir el fin de semana a terminar con el libro general y trabajaria para compensar mi falta del viernes. El me dijo que no podia porque tenia el cumpleaños de uno de sus hijos, asi que paso por casa y me dejo las llaves.

El local esta sobre la ruta, pero no tiene ningun vecino en la misma manzana, asi que mi patron habia adquirido a dos perros ovejeros entrenados (y con malos antecedentes de agresividad), pero a los cuales yo no deberia temer porque los mimaba siempre, yo era ademas la encargada de darles la comida, asi que me querian bastante. Por otro lado, estaria segura de que nada me pasaria pues los perros infundian pánico en los demas.

Durante la semana, los perros estaban casi permanentemente encerrados en caniles, pero los fines de semana eran soltados y vagaban y cuidaban todo el predio que tenia como media manzana.

Llegue el domingo muy temprano, y como era de esperar, los dos ovejeros salieron a mi encuentro. Nos sentimos muy contentos los tres (los dos perros y yo). Fui inmediatamente a mi oficina y me puse a trabajar sin demora, lo hice tan rapido que en dos horas mi trabajo estaba terminado, solo faltaba la firma de mi jefe. Asi que me dispuse a irme, cuando cai en la cuenta que le habia dicho a mi patron que ese trabajo me insumiria todo el dia (para que me lo compensara con el virnes), y pense, si este viene para aca con la familia y no me encuentra, va a tener una oportunidad para volver a acosarme.

Asi que decidi quedarme en la oficina, con aire acondicionado...y con los dos ovejeros.

Uno de ellos se me acerco y parecia querer mimos, y asi lo hice. Comencé a acariciarlo en la cabeza y el lomo cuando me di cuenta que el perro de tanto en tanto se metia la cabeza entre las dos patas traseras. Pense que tenia garrapatas, asi que me arrodille y le miré alli, lo que vi no eran garrapatas, sino la punta de su pija que estaba asomando y largando chorritos de liquido transparente.

Lejos de asustarme, me agarro curiosidad por saber que tan dura tienen la pija los perros, asi que empece a acariciarle la pija hasta que el perro saco del todo la cosa afuera. Pense que se habia herniado, porque nunca habia visto en su totalidad una pija perruna, tampoco sabia que la tenian tan grande. La de este, por lo menos mediria unos 20 cm. Era realmente imponente, casi le llegaba al suelo, y con las caricias, los chorros de leche se hacian mas profusos.

En un momento pense, Pobre perrito, necesita una paja porque esta aca solito desde hace mucho tiempo y no tiene relaciones sexuales. Ademas, seguramente, nos llevariamos despues de esto, mucho mejor.

Tomé entonces la pija con una de mis manos y empecé a hacerle una paja. Enseguida me di cuenta que salia como una pelota del tamaño de un puño desde la base de la pija, y se lo agarre.

Ese dia hacia mucho calor, asi que estaba vestida con ropa liviana, tenia puesta una pollerita corta y tableada que en esa epoca se usaba mucho, y como estaba arrodillada, mi cola quedaba al aire.

Por eso en un momento me sobresalté al sentir que alguien me tocaba el culo y pegue un salto, pense que era mi jefe que habia llegado por sorpresa. Pero resulto ser el otro can que quizo subirse sobre mi.

Me pare, y corri a la puerta, apague las luces (aunque las cortinas permitian el pasaje de la luz del dia hermoso), y eche llave a las dos puertas de acceso.

Volvi a lo mio y pero esta vez decidi hacerle una paja a los dos perritos, me asombre mucho cuando vi que la pija del otro era todavia mas grande y amenazante.

Por supuesto que para ese entonces mi curiosidad se habia transformado en calentura, asi que me saque la bombacha porque estaba completamente mojada por mis jugos. y fue alli cuando uno de los perros pegó un salto violento sobre mi y trato de cojerme. Al principio me asusté porque pense que me lastimaria. Pero mi calentura pudo mas y lo deje hacer. El pobrecito pegaba empujones como loco, pero no acertaba a mi concha. Y su leche me estaba manchando el vestido, asi que con una mano tome su pija y la oriente hacia mi conchita. Pero el perro fue tan violento que de un saque me metio toda la pija y me hizo inclinar hacia adelante. De a poco fui tirando la cabeza hacia abajo y echando la cola hacia atras para permitir que el perrito me cojiera tranquilo. Con la otra mano seguia pajeando al otro perro, pero llego un momento que este se empezó a poner malo y empezó a ladrarle al otro perro, por un momento pense que me morderían asi que tome la decision de meterme su pija en la boca para calmarlo, y asi paso.

Los dos perros jadeaban como locos, el de atras parecia poseido y se movia en forma enloquecida metiendome la pija en la concha, y el otro hacia lo mismo pero en mi boca. Cada tanto tenia que tomar aire y escupir la abundante cantidad de leche que inundaba mi garganta. Yo estaba tan caliente que parecia desfallecer. Cuando un dolor intenso me vino en el bajo vientre asi que traté de apartarme del que me cojia la concha pero no pude. Estaba abotonada, y cuanto mas tiraba, mas me dolia. El perro safo sus patas y quedamos cola con cola por un buen rato. Yo veia todas las estrellas juntas, hasta que de repente, se salio y por las piernas sentia como me chorreaban litros de leche. El perrito salio de la oficina como si nada y se fue a echar en el canil.

Pero el otro estaba aun exitado, Y yo tambien, asi que quise cojermelo al otro, pero el dolor de mi concha era tan fuerte que no soportaba su pija, entonces se la agarre y la emboque en mi culo.

Esta vez el placer fue mas intenso (y la abotonadura tambien). Yo debo haber acabado como cuatro veces, y despues de casi una hora de estar abotonada por ese hermoso perro, pudimos separarnos.

Despues de todo eso ya era el mediodia, asi que limpie todo, eche desodorante, les di de comer y me fui.

Aunque años despues tuve otras experiencias con perros, nunca voy a olvidar el tamaño de las pijas de aquellos. Eran descomunales.

En sus relatos he leido que para motivarse, los perros necesitan, miel, liquidos de perras, etc.

En ninguna de mis experiencias me hicieron falta ningun tipo de estos aditamentos.

Ahora hace varios años que no cojo con perros, porque pensaba que era anormal. Pero veo que hay mucha gente con experiencias parecidas. Ahora que lo conte me siento mejor. Y me vinieron las ganas de tener un ovejero aleman en casa.

Me encantaria que me enviaran sus experiencias (y si tienen fotos mejor)

Un beso Monica.
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